Sobre mí

¿Y si las flores tuvieran el poder de cambiarlo todo ?

En 2023, perdí a mi padre. Unas semanas más tarde, un accidente me dejó postrada en la cama. Con el cuerpo destrozado y el corazón inconsolable, ya no sabía cómo seguir adelante. Fue entonces cuando, en el fondo de un botiquín, mis dedos encontraron un frasco pequeño: Star of Bethlehem, la flor del consuelo. La había comprado años atrás, casi por curiosidad. Ese día, me estaba esperando. La había comprado años atrás, casi por curiosidad. Ese día, me estaba esperando.


Lo que sucedió después es difícil de explicar racionalmente. Sutilmente, poco a poco, algo en mi interior se relajó. El trauma comenzó a disiparse. Y surgió una certeza: mi vida iba a tomar un nuevo rumbo.


Me llamo Sabrina Mlynarczyk y soy asesora certificada en flores de Bach por el Instituto Bach.
Mi camino hacia las flores no es el de una teórica. Es el de una mujer que ha pasado por una enfermedad autoinmune —la tiroiditis de Hashimoto—, el agotamiento profesional y el duelo, y que ha buscado, a menudo a tientas, comprender por qué su cuerpo y su alma se desequilibraban de esa manera.

Desde hace muchos años, me apasiona la medicina natural: los aceites esenciales, la homeopatía, la nutrición y el desarrollo personal. He aprendido por experiencia propia que el cuerpo, el alma y la mente forman un todo inseparable y que descuidar uno de ellos es debilitar a los demás.

Es esta profunda convicción la que me ha llevado a formarme rigurosamente en los tres niveles del Instituto Bach: descubrimiento de las 38 flores, profundización y, posteriormente, formación como terapeuta, prestando especial atención a la escucha, la neutralidad y el respeto por el ritmo de cada persona.

Mi otra faceta profesional, como acompañante de alumnos con discapacidad, me ha enseñado lo esencial: escuchar sin juzgar, acoger sin imponer, acompañar sin adelantarme. Esas son precisamente las cualidades que hoy pongo al servicio de mis consultas.

Si estás leyendo estas líneas, quizá sientas que algo no va bien, sin saber muy bien por qué. Quizá sientas una tristeza, un cansancio o una duda que se va instalando en ti. Quizá tú también estés buscando un camino más suave hacia ti mismo.

Las flores de Bach no te curan por ti. Simplemente te recuerdan quién eres, en el fondo.

Yo estoy aquí para acompañarte en este camino de vuelta a ti mismo, con amabilidad, discreción y toda la sinceridad de una mujer que también se ha visto salvada por una pequeña flor en el fondo de una caja.

«Es, sin duda, algo grandioso armonizar nuestra conducta en esta vida con los deseos de nuestra alma». —Dr. Edward Bach

Las flores de Bach no sustituyen en ningún caso a un tratamiento médico.